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CRÍTICA Un Comercial para ir Preso por Gustavo Alejos Villar Durante el mes de Enero, se emitia este comercial en una version editada (menos ofensiva). Sin embargo, si te olvidaste del comercial y quisieras verlo de nuevo, CULTOPIA ha colgado la version original en internet para que puedas bajarlo, verlo y buitrearlo. Al lado izquierdo de este artículo tienes un vínculo desde donde podrás bajarte el video formato WMV. Para cuando este comentario salga publicado, la mayoría ya habrá olvidado el comercial de televisión del que vengo a hablar. A mí, se los prometo, la molestia e indignación que este comercial me produjeron, aún me durará, y al hincar en su memoria, espero refrescarles aquel malestar. La agencia LEO BURNETT, responsable creativo de este comercial, sin duda es una de las mejores, originales e innovadoras agencias dentro del ínfimo mercado publicitario nacional, pero la patinada ofensiva que han proferido con este bodrio hecho para la UPC (protagonistas del cambio) es simplemente imperdonable. El comercial defeca directamente sobre las cabezas de los miles de universitarios[1] (egresados y/o postulantes[2], nacionales y/o particulares) que, en contra de todas las trabas de nuestra sociedad en crisis, se echa a la calle a tratar de conseguir un nicho laboral. La excusa y leit motiv del estúpido comercial es que todos los que pasaron por las aulas universitarias y que hoy no consiguen chamba, tienen la culpa de su propia desgracia porque «no ELIGIERON bien», porque se EQUIVOCARON en no escoger a la UPC[3] (Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas) como alma mater. Es obvio que este comercial está dirigido a los niveles socioeconómicos A y B (publicidad clasista), únicos consumidores que podrían pagar las altas mensualidades de esta universidad privada. Es legítima esta conducta en el mercado, lo que no lo es, es que de refilón tengan que joder la existencia de otros sectores (¡que resultan ser la mayoría!). Por eso peca de insólita la partida «creativa» de los brainstormers[4] de la Leo Burnett, y más aún cuando existía el antecedente (criticado en muchos medios) del inicio de esta campaña. Este era un comercial en el que se mostraba la secuencia vivencial de un muchacho de universidad: el examen de admisión, la época de cachimbo, las clases, los pequeños logros, la graduación soñada, hasta que luego, ¡pum!, se veía al muchacho, con toga y todo, sujetando el volante de un auto y pegándole un aviso de TAXI al vidrio frontal[5]. Ja-ja, ¡qué chistoso!, «escoge bien...». De aquella indignación inicial se colige la indignación posterior: NO ES NECESARIO BURLARSE Y HACER MELLA DE LOS DEMÁS PARA INSINUAR QUE ALGUNA OTRA OPCIÓN ES MEJOR. Y menos en un país como este, donde la minoría son A y B, y la gran mayoría andamos sumidos en una perpetua crisis. En la página web de la UPC (www.upc.edu.pe) alegremente se promociona la revisión de estos spots: «¡Descarga el último spot publicitario de la UPC!». Lo preocupante, además de la flagrante comprobación de lo escindida de nuestra sociedad, es que se respira intacta la indolencia que tanto aqueja a esta nación, en donde se pisan cabezas no sólo para ascender en la vida laboral, sino también para la obtención de cualquier otra ambición humana: el estatus social, el entretenimiento, la capacidad adquisitiva, la educación, la seguridad ciudadana, la categoría civil. ----------------- Obviamente, los cuatro «testimonios» mostrados no son reales. En los dos primeros, presumo que existe un error de casting. El «analista coyuntural» (A), un gil con cara compungida y de blanquiñoso desorientado en las calles de la vieja Lima, es el que da la pauta contextual: «noo... "comotá" la situación, encontrar trabajo estaaa bien difícil, bien difícil». Pero tiene pinta de extra de comerciales, de pituco vago; no es creíble. Tampoco la cachetona (B) que «se ha "gradua-o" hace años y para qué...», a la que se le ve repartiendo volantes en las pistas y que «no le parece justo», ¿han visto a alguna blanquiñosa tipo ejerciendo el volanteo en la Arequipa?. Encima, la muestran cuando un conductor le sube la ventanilla y la ignora. ¿Alguien podría ignorar un caso como ese?. ¿No sabría su personaje que en Lima está muy bien cotizado el good looking porque escasea igual que el lomo fino?. El «cachuelero en Miraflores» (C) es el más creíble y el menos corrosivo. Es el huevón «igualito» a nosotros, el que viaja en micro pagando su lukita, el que «se las arregla como puede». Pero, la que se lleva todas las palmas y sobre la que cae el peso del mensaje del comercial es la flaca «care'pollo» (D) del «testimonio» final. A ella se le tiene que ver patética, infeliz, descontenta, ojerosa, porque «al final uno termina haciendo cualquier otra cosa menos lo que estudiaste». Y se le ve sufriente librando de cremas las bonitas mesas del Tip-Top de Arenales[6] (vayan al Tip-Top y pregunten por esa comadre), se le ve asqueada por el oficio, y exclama resignada y derrotada por la vida: «después de estar 5 años en una universidad, estoy en un fast food». Y la toma permanece estática por unos instantes para observar cómo, en permanente desconcierto, la flaca busca cualquier horizonte al cual asirse. Luego llega la perorata de que el 85% de la gente que estudia en la UPC, trabaja en lo que ha estudiado. ¿Elige bien?. --------------------------- 1 En el Perú, la población universitaria
nacional asciende a los 415 mil 456 estudiantes inscritos, repartidos
en 78 universidades en todo el país. Fuente: Dirección de
Estadística e Informática de la Asamblea Nacional de Rectores
- ANR (datos del 2002). |
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