¿De quién, de qué, de dónde es esta revista? Si te falta completar tu colección...

Qué dijeron y qué dices tu...

Cómo enviarnos tus rollos

Cómo anunciar y dónde comprar

Para adictos a rollos inconexos


DESCARGAR PDF (89 Kb)

(Hacer click derecho y seleccionar "Guardar destino como...")

Para la correcta visualización del artículo, recomendamos seleccionar la opción CONTINUOUS FACING (menú del click derecho) en el Acrobat Reader.



































































CINEFILIA
Metiendo al Roedor en el Ring
Algunas Verdades de este Deporte en la Pantalla Grande
por The Incognito

Marmota. f. Roedor del tamaño de un gato, de pelo muy largo y espeso, que pasa el otoño y el invierno dormido en su madriguera, y que por lo tanto anda tan despistado que cree que "Vedettes al Desnudo" no ganaría el Oscar por pésima, sino porque al ser un film independiente, debería ganar el SUNDANCE AWARD.

El Boxeo, junto con el béisbol, ha producido algunas de las mejores películas de Hollywood. El drama de participar en una competición tiene el potencial de secuencias de conflicto y de acción, y esto puede ser edificante así como también estimulante. El boxeo es muchas cosas: nuestra versión de guerreros modernos, de gladiadores que pelean y sangran para la satisfacción de un gentío sediento de sangre. El Boxeo es también el único deporte donde los combatientes son muy explotados, y este es el "golpe" en las películas de Hollywood.

Cuando Chuck Wepner se enfrentó a Muhammad Ali, en la audiencia se encontraba un ambicioso actor: Silvester Stallone. Wepner, un boxeador de segunda categoría, que trabaja a medio tiempo en una licorería y que servia de "saco" para entrenar a boxeadores como Joe Frazier o George Foreman, e inclusive al mismo Ali, tubo la "osadía" de llegar con una popularidad inusitada a esta pelea, ya que si bien Wepner era un desconocido en el ambiente boxístico, en su natal New Jersey era muy popular. En una de sus primeras acometidas de Wepner, logró tumbar al más grande. Ali explotó al máximo, adujo la caída a un tropezón y no a un golpe. Herido en su amor propio, Ali virtualmente "masacró" a Wepner ante un insólito coliseo que vitoreaba al pobre de Chuck. Stallone basó su Rocky Balboa (Balboa y no Graziano,…onazo) en Wepner.


Rocky (USA, 1976) es la historia del peleador poco favorecido que se enfrenta a la pelea de su vida y se supera aún en la derrota. Balboa es duro como una piedra, es un zurdo privilegiado que se entrena golpeando reses muertas en la fábrica local de carne, y que ocasionalmente hace algunos entrenamientos "serios" en un club local. Apolo Creed, el Ali de la película, "elige" y le da la "oportunidad" a Balboa para su siguiente gran pelea como en parte de un especial por el 4 de Julio.

Balboa es un batallador cuyo talento por mucho tiempo había sido desaprovechado, y cuando él sale elegido para la pelea de campeonato, es su última oportunidad para lograr la redención. Rocky pudo haber sido un buen luchador, pero ahora él está peleando en clubes de la parte marginal de Filadelfia, para un público que antes que clase, pide sangre y hombría al pelear.

La historia de amor con su "simplísima" novia Adrian, interpretada por Talia Shire, termina por completar el cuadro de esta versión de David y Goliat. Al decidirse Balboa que él se quiere entrenar solo y dar en esta pelea todo lo que él había dejado, ella se encarga de estar a su lado, vigilando a Rocky levantarse por las madrugadas, viendo sus vomitivas dietas, etc. Cuando él corre cuesta arriba del Art Museum the Philadelphia, todos nosotros aplaudimos. Las creencias tambaleantes que él realmente podría ganar ese encuentro la noche anterior de la pelea, se caen al suelo cuando el promotor de la pelea le dice fríamente: "haga usted un buen show". Rocky se da cuenta de que él no tiene ninguna oportunidad, pero lo que tiene él es coraje para confrontar lo inevitable. La pelea es un asunto brutal con fuertes golpes de ambos lados, antes de que Creed gane la pelea por decisión, y el orgullo de Rocky se ha recuperado. Mientras Stallone procedería a crear cuatro películas más de Rocky, esta fue la mejor y debió haber sido la última. Aunque la vida de Wepner es la base que inspiró Rocky, la historia de Chuck no cuenta con secuelas y, desafortunadamente, éste se convirtió en adicto a la cocaína y pasó tres años en prisión por posesión de drogas, pero cuando salió encontró trabajo como orador motivacional.


Girlfight (USA, 2000), es la versión femenina de Rocky donde dirige Karen Kusama, que es una directora muy joven y que con este film aportó un gran eslabón al ansiado proyecto de ver a más mujeres detrás de cámara. Diana es una chica de 18 años cuyo comportamiento agresivo incomoda a sus compañeros de escuela y le trae problemas. Ella es hija de latinos. Tiene aspecto tosco, labios gruesos y usa habitualmente ropa de color militar. Pese a esto y a que su boca se llena de insultos continuamente, el espectador se siente atraído por ella.

Diana vive con su padre desempleado y jugador, quien le paga con mucho esfuerzo las clases de box al hermano de ella. Sin embargo, éste no disfruta del boxeo. En cambio, prefiere escuchar jazz y estudiar. Secretamente los hermanos llegan a un arreglo y el dinero pasa a pagar las clases de ella. El film muestra el aprendizaje sin llegar a caer en escenas "rockysticas" como persecuciones de gallinas o dietas excesivas.

Su padre se entera por causalidad y la confrontación explosiva entre ambos no se hace esperar. Ambos salen al ruedo con rencores, olvidos, remordimientos y mucha bronca. No será el último encuentro y ella lo sabe.

Diana (interpretada magníficamente por Michelle Rodríguez), es una persona hosca, una versión femenina de Mike Tyson, que en el ring encuentra el escape diario que necesita su vida. Aunque Diana tiene el aspecto de una perra rabiosa y asesina no llega a descolocar rotundamente a sus oponentes del mismo sexo. Esta característica de realismo es justamente lo que juega en contra cuando debe enfrentar a un varón. Allí Kusama se deja dominar por el complejo de David/Goliat; el deseo de ver ganar a su fémina frente a la imponencia y al poder del otro. Debo admitir que encuentro la última escena en la cual ella golpea a su novio por el campeonato amateur es increíble y llena de muchas implicancias. Para Adrian, ésta es la única pelea que él no quiere ganar, ya que se ve forzado a oponerse a la mujer que ama, y no la ve como un peldaño más a su profesionalización. El resultado final es inimaginable y devastador. Las escenas de boxeo en Girlfight son dignas de ver.


Campeón sin Corona (México, 1945), es la narración de la vida de un joven pugilista, Roberto Kid Terranova, sus comienzos, el ambiente popular del que surge, sus éxitos, sus fracasos y su posterior declinación como estrella deportiva ocasionada por su alcoholismo. Considerada como una de las mejores películas mexicanas de todos los tiempos, este film, basado en la vida del boxeador Rodolfo "El Chango" Casanova; es un retrato de la compleja sociología del mexicano de la clase obrera, para quien el ascenso en la escala social es un sueño casi inalcanzable. Anticipándose a su época, Campeón sin Corona repasa el que será y es uno de los grandes conflictos del México contemporáneo: la lucha de la modernidad contra la tradición, del pasado contra el futuro, todo dentro de las contradicciones de la marginación y el progreso del México de mitades del siglo XX, pero que en el actual posee vigencia indiscutible.

Experto en los ambientes y arquetipos de la sociedad y habitantes de la Ciudad de México, Alejandro Galindo reflejó desenvoltura y naturalidad en sus personajes a lo largo de toda la cinta, en la que además de sus evidentes virtudes argumentales, nos sorprende por la habilidad con que su director resolve las dificultades técnicas. El uso del sonido fuera de cuadro, de los planos de reacción y los primeros planos evidencia la sofisticación alcanzada por el director en unos cuantos años detrás de las cámaras.

El valor de Campeón sin Corona como película va más allá de los umbrales estrictamente cinematográficos y se inserta en el ámbito más amplio de la cultura popular mexicana, convirtiéndose de facto en uno de los grandes momentos de la cinematografía azteca que retrata como pocas veces la realidad de la marginación social mexicana del siglo XX.


Requiem for a Heavyweight (USA, 1962), dirigida por Ralph Nelson y basada en la pieza teatral interpretada años atrás por Sean Connery y Michael Caine. Nelson reclutó a Anthony Quinn para el papel principal. Requiem for a Heavyweight, un drama sobrecogedor que mostró la terrible crudeza del porvenir de muchos boxeadores profesionales. Cuenta cómo un maduro boxeador intentaba ganarse la vida fuera del cuadrilátero, Jackie Gleason era su desalmado manager y Mickey Rooney, interpreta el papel del desgraciado preparador del púgil. El resultado fue tan brillante como desolador: una visión pesimista y patética del futuro de los boxeadores. La fuerza de la película estriba en la magnífica actuación de sus protagonistas.

Anthony Quinn actúa soberbiamente como el personaje central, aunque a los maquillistas se les pasó la mano. Así mismo, Mickey Rooney también exhibió un maquillaje exagerado, con los pómulos hinchados, las cejas rotas y las orejas de lechuga (singulares deformaciones que sufren numerosos boxeadores debido al cúmulo de golpes recibidos). Requiem for a Heavyweight se erige como una de las más certeras radiografías del mundo del boxeo, a través de la historia de un auténtico boxeador, el "Montaña Rivera" que encarna Anthony Quinn. Grandioso guión de Rod Sterling y la colaboración especial de Cassius Clay (Muhammad Ali antes de convertirse al islamismo), el púgil más emblemático de la década que debutaba ante las cámaras antes de convertirse en objeto de numerosas películas.

Como Paul Simon escribió en su canción "El Boxeador", después de todo, después del sufrimiento: "the fighter still remains".