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ARTÍCULO Se calcula que existen en Internet entre 50 000 y 100 000 imágenes fake de celebridades(2), y de estas, un 90% recrean contenido sexual explícito. Estas recreaciones pornográficas EVIDENCIAN al fake, lo convierte en un material burdo que si bien puede satisfacer el morbo de algunos, desvirtúa el propósito original. Para ser claros y seguir con el ejemplo anterior, hacer un montaje fotográfico de Andrea Montenegro en una situación sexual explícita, no puede ser más que una torpe fantasía inverosímil, es un desperdicio de talento motivado por pasiones exaltadas, y que nadie (ni el más incauto cibernauta) podría indicar como cierto o apreciable. Es por ello que aquí sólo discutiremos del 10% restante, del fake técnicamente dotado que bajo ciertas circunstancias podría pasar como un hallazgo auténtico. Sin embargo, el fake suele anunciársele como tal, se podría utilizar como cazabobos pero es común mostrarlo en portales o web sites que aclaran notoriamente que las imágenes expuestas son recreaciones de la realidad, lo importante es la limpieza del trabajo y la atinada selección de cuerpos, poses y entornos, es decir, todo aquello que provea al fake de un aura de duda y de retoque imperceptible. Un fake no se vende, oferta o comercia, el espíritu de hacerlo es generoso, un fake se comparte, se intercambia, se muestra. Un fake bien hecho debe alcanzar una notable calidad técnica y estética, y es precisamente allí —siempre dentro del 10% antes referido— que los fakes fracasan, se ven burdos, vulgares, y no satisfacen ni al espectador ni mucho menos a la celebridad objetivo. Para explicar esto, tomaremos como ejemplo el trabajo de uno de los pocos fakers del circuito local. El trabajo de este sujeto de nick «El Zorro», fue muy publicitado hace algún tiempo en medios y noticieros locales. En su sitio web, había colocado fakes de «celebridades» locales como Laura Borlini, Gisela Valcárcel, vedettes, ¡y hasta Laura Bozzo!. Estos fakes o su mayoría, fallaban en todo: el entorno de las fotografías era inapropiado y forzado, la expresión de los rostros no se colegía con la posición de los cuerpos, y lo más intolerable: los cuerpos desnudos no correspondían a la real anatomía de estas actrices, modelos y/o presentadoras. Por ejemplo, el fake de Gisela Varcárcel presentaba senos enormes, en completa desproporción; los de Laura Borlini eran simplemente burdos, etc. Peor aún, la calidad técnica era limitada: se notaba el montaje de las partes, se hacía evidente que era una farsa. Es fácil adivinar que los fakes nacen de motivos autosatisfactorios, pero a pesar de ello, éstos deben aprobar un mínimo control de calidad, deben tener nivel artístico, y por ello, se podría hablar del «arte fake», de un trabajo impecable que parezca auténtico, sin serlo. Muchas celebridades han protestado y protestarán en contra de los artistas del fake, sobre todo cuando éstos son tan buenos que pueden filtrase en algunas redacciones periodísticas que los publican como fidedignos. Aquello sí se considera delito de difamación, contra el honor y otras hierbas legales que involucran al medio que publicó el fake, más no al artista que las crea. Sin embargo, éstas celebridades a veces pretenden censurar al faker, y gastan mucho dinero en ciber investigadores que puedan rastrear el origen de las imágenes, aunque al final, se enfrentan al vacío legal que impera sobre Internet, y simplemente logran que se retiren sus fakes o que cancelen el web site del autor. Se recuerda por ejemplo, el pequeño escándalete que armó la simpática Laura Borlini respecto a sus fakes creados por «El Zorro». La dulce y fornida Laura acusaba que se «mancillaba su honra», que «el honor de su familia estaba en juego», que «su imagen era burdamente utilizada». Se puede preguntar: ¿Podría ser cierto que una imagen malamente trucada afecte seriamente la reputación, dignidad y honra personales?. ¿Era el reclamo de Laura proporcionado?. ¿En realidad su familia y amigos podrían creer que era ella la que aparecía en aquellos montajes?. |
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Otras celebridades se lo toman más bien con buen humor, que podría ser la mejor manera de tomar estas fantasías electrónicas. La linda mexicana Pilar Montenegro, por ejemplo, al respecto de fakes suyos aparecidos en la red simplemente declaró entre bromas que «le pusieron demasiada pechonalidad y que en varias partes de su cuerpo le habían hecho casi un favor». Es decir, si uno se toma muy seriamente estos temas, se cae en la provocación del faker y por el contrario, se publicita su trabajo, se le hace conocido. ¿Hubiera llegado el pobre trabajo del «Zorro» a los noticieros de no haber sido por la protesta de la Borlini y una que otra vedette del medio?. Hablemos de las verdaderas divas. ¿Cuáles son las celebridades a quienes en mayor cantidad se le hace fakes en el inestable mundo del Internet?. El portal www.fake-detective.com, publica la siguiente lista, en orden de popularidad (hablamos de miles de imágenes): 1. Gillian Anderson Como puede notarse, casi en su totalidad se trata de estrellas que nunca han mostrado sus cuerpos desnudos en ningún medio, y que, a pesar de ofertas de productores, revistas, etc, siempre han rechazado estas invitaciones. ¿Gastarán tiempo y dinero estas celebridades en censurar y perseguir a cada autor de cada fake aparecido en la red?, ¿o simplemente las ignoran y las toman como tales?. Pero, ¿es legal la manipulación electrónica de imágenes de alguna celebridad?. En el portal anteriormente mencionado (de origen estadounidense) se informa que NO existen elementos legales para censurar o prohibir la aparición de fakes en Internet, es más, la libre creación artística está protegida constitucionalmente por la 1ra enmienda: derecho a la libre expresión. Sin embargo, un faker puede verse en problemas legales si utiliza imágenes protegidas por copyright para la creación de sus trabajos, y de aquel talón de aquiles se han valido muchas estrellas para darle un buen susto a conocidos y talentosos fakers de la red. También es posible poner fuera de línea la página o sitio web en donde se muestra el trabajo de un faker, simplemente solicitándolo a la empresa que aloja dicho material ya que no todas estas empresas tienen permiso para mostrar este tipo de imágenes, y si es un servidor gratuito, mucho menos. Pese a todos estos argumentos, desde los legales hasta los morales, cada vez aparecen más fakers publicando trabajos que en ocasiones son realmente admirables, el Photoshop utilizado en su más sublime expresión. El mundo fake siempre será eso: una fantasía, una recreación. Por ello se avisora muy difícil que se pueda legislar a este respecto y parece muy complicada la creación de una legislación para Internet. Todo debería tomarse en su real magnitud, cuando un faker recrea una fantasía, no lo hace para llenarse de dinero ni para mancillar a propósito la honra de una determinada persona, lo hace por íntimas motivaciones y represiones comunes en todo ser humano. Internet y la informática han provisto de herramientas para poder explorar fantasías sexuales que antes eran imposibles de materializar, así que mientras exista el hombre, existirán los sueños retorcidos y la inventiva obscura de la fascinación por el sexo opuesto. Gracias a dios. Imagino que dentro de muy poco se recrearán fidedignamente cuerpos en 3D, así uno podrá tener a su artista favorita no solamente desataviada de ropaje, sino realizando todo tipo de gimnásticas acrobacias. ¿Se podrá legislar ello entonces?. |
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