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ANATÓMICA
¿Camel Toe?
por Fausto Dovogal




Las excusas eróticas populares para designar insólitos fetiches, algunas veces pueden ser jocosas y de mucho ingenio. Nacida del voyeurismo, la nomenclatura "camel toe" define un tipo de incidental mostración de la genitalidad femenina


El idioma inglés no suele permitir construcciones afortunadas para el lenguaje erótico. Por ejemplo, para denominar los genitales masculinos y femeninos, en suma deben ser de uso común unos diez, a lo mucho veinte términos distintos. En comparación a la lengua castellana (y la idiosincrasia latina) que para cada caso genital existe más de una centena; o sea, contamos con una inventiva lingüística sexual sorprendente y que no ceja en inventar nuevos términos. Los gringos suelen ser figurativos en su lenguaje, asociando muchos significados a una sola palabra, por aquí se inventa sin mayor problema.

«Camel toe», sin embargo, es un término ingenioso y de imposible traducción, tanto por su origen figurativo como por su referente metafórico. «Camel toe» literalmente significa «dedo de camello» (véase abajo la imagen de la pezuña del camélido). Nótese la pata bidactilar del animal y de la figura que forma, el ingenio gringo la hubo asociado a la de los labios mayores de la vulva femenina cuando es presionada por la ropa. El resto de imágenes es elocuente.

El «camel toe» es un efecto natural de la ropa ceñida sobre un pubis depilado y sin ropa interior intermedia. Por el andar y la presión de la vestimenta elástica, ésta se introduce en los pliegues genitales descubriendo la forma vulvar y definiendo los labios mayores. La ropa de baño mojada al salir del agua, o la pantaleta húmeda por el sudor en un gimnasio, no hacen sino acelerar este efecto. En un descuido, una señorita puede estar haciendo explícita mostración de sus genitales ignorándolo, y el voyeurista que llevamos dentro se solaza ante la visión de tal espectáculo.


Toda mostración genital es sexualmente agresiva, sin embargo, cuando es accidental (y más si es femenina) adquiere el sentido inverso: es un descuido que debe ser aprovechado. No es lo mismo el (o la) exhibicionista de parque mostrando sus partes, que el calzón que se ve por un segundo en una mujer que baja de un auto. El primero puede ser intimidante, el segundo es erótico, y por ello su cotización.

En internet existen legiones de aficionados a este tipo de eventos, cazadores de «camel toes», también. Se camuflan en las playas, piscinas públicas y gimnasios, y cámara en mano engrosan galerías. Inclusive la comunidad gay tiene su propia versión de «camel toes», aunque éstos ya no tienen que ver con la forma camélida.

Pero, ¿porqué aquí es prácticamente desconocido el «camel toe»?. En primer lugar porque para que uno se forme, es necesaria la depilación genital y esta costumbre no es común en los países del sur. Por más ceñida o húmeda la malla o bañador, la presencia de vello púbico impide que esta se pliegue hacia el interior. Segundo porque el calzón es una institución que nadie quiere abandonar, en gringolandia se prescinde de él para muchos atuendos y eso favorece la aparición de «camel toes». Por ello es que ni siquiera existe denominación castellana para algo similar, porque no suele ser común ni en playas, ni albercas, ni gimnasios. Es probable que alguna vez la ropa ceñida de anfitrionas nacionales haya mostrado un «camel toe» en algún lugar de Lima. Descubrirlo es tarea para la casa.

Consecuencia de este discernimiento seguramente será, que los lectores de este texto estarán pendientes, a partir de ahora; de la aparición de «camel toes» en los lugares pertinentes. Obsequiemos afeitadoras a las mujeres y propongamos un nombre castellano para el dedo camélido. ¿Será esto posible?.




Pezuña de camello